El café no solo es conocido por su característico sabor y aroma, sino que también por las múltiples propiedades que contiene y como estas pueden ayudarnos a llevar un buen estilo de vida.
Entre sus propiedades nutritivas destacamos sus cualidades antioxidantes dadas por unas células llamadas polifenoles que contribuyen a la eliminación de residuos y a la depuración del organismo. Entre otras, destacamos también su alto contenido en vitamina B3 que ayuda a la reparación del ADN, al crecimiento y sobretodo al metabolismo. El potasio es fundamental para la contracción muscular y dos tazas de café nos proporciona ese 10% de potasio que todos necesitamos en nuestras dietas. Además no es perjudicial durante el embarazo y reduce la depresión y el dolor de cabeza.
Otro beneficio a destacar es su bajo contenido calórico. Una taza de café sin azucar proporciona ni mas ni menos que 2 kcal. Además debido a su efecto sobre el metabolismo estarás ayudando a quemar calorías por lo que esas 2 kcal podrían reducirse a 10 kcal o más.
Dejando atrás las cuestiones nutricionales, vamos a centrarnos ahora en lo que se corresponde a la relación del café con el sueño. Si hay algo que no se puede negar es que el café quita el sueño, pero también podemos usarlo a nuestro favor para mantenernos despiertos y con mucha energía para realizar todo tipo de actividades. Esto se debe a su alto contenido en cafeína, alcaloide estimulante y diurético que puede resultar en más de un caso, adictiva. La cafeína tiene su origen en las plantas, ya no solo del café sino que también del guaraná o el té (especialmente el negro), las cuales usaron esta substancia como insecticida. No obstante, si lo que queremos es disfrutar del sabor de un buen café pero a la vez conciliar el sueño, siempre podemos optar por la opción descafeinada.
Pero todos los excesos son malos, y el café no iba a ser menos. Un abuso del café puede poner todos los beneficios antes citados a nuestra contra ayudando al desarrollo de jaquecas, acumulaciones de ácidos úricos, fallos renales, diarreas, náuseas, vómitos e incluso diabetes, entre otras. Es por eso por lo que hay que ser cauteloso y consumir de forma moderada para evitar la aparición de estos síntomas y enfermedades.
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